Marketing y tecnologías

Estamos preparados para ERPs en la nube?

Al hilo de la incesante generación de contenidos últimamente acerca del Cloud Computing, o “aplicaciones en la nube”, me sumo aportando la reflexión que da título a este post.

En el año 2001, en mi época como consultor funcional de ERPs, la máxima innovación en el sector era la presentación de ERPs en modelo ASP (application service provider), es decir, en vez de comprarte carísimos servidores (y en la época lo eran), pagar la instalación y mantenimiento de sistemas y software, podías “alquilar” por un cuota mes/usuario, la utilización de un ERP.

El primero (o no, la menos el primero que yo recuerde) en llevarse el gato al agua en lo que se refiere a posicionamiento en la mente de las empresas, fue Baan, compañía holandesa con ERP del mismo nombre, orientado a un cliente medio-grande, con procesos algo complejos.

Conjuntamente con la sueca Telia, ofrecían acceso a e-Baan por cuotas mensuales bastante económicas, incluyendo la adaptación del sistema a las necesidades del cliente.

Este y otros intentos, al menos en mi conocimiento del mercado en Galicia, fracasaron estrepitosamente. Razones puede haber varias, pero yo lo achaco a:

  • Velocidades de conexión en 2001. En 2001, un ADSL de 512Mb era prácticamente lo más veloz que te podías agenciar sin irte a costes absurdos. Una compañía que pueda necesitar un ERP complejo tiene al menos 25-50 empleados. Comparte 512Mb entre 50 usuarios y quizás el rendimiento en cuanto a velocidad no sea espectacular (a pesar de consumir realmente muy poco por cada sesión).
  • Desconfianza. Palabra clave en todo el empresariado gallego. En una comunidad donde las empresas de un Cluster temen compartir demasiada información para el bien común por miedo a que se la “robe” la competencia, es muy complejo explicarles que su base de datos de gestión no la tienen en un rack en sus instalaciones. Increible pero cierto.
  • La explosión de la 1ª Burbuja de Internet. Sí, suena a excusa, pero llegó un momento en el año 2001-2002, que cualquier mención de las palabras “Internet”, o “revolución”, y ya no digamos “acceso remoto” era muy cautelosamente analizada antes de tomar una decisión, y en la mayoría de las ocasiones, la decisión era o no realizar ninguna inversión en tecnología, o realizarla por la vía “tradicional”
  • Inexistencia de ayudas públicas para el fomento de esa forma de contratación. A diferencia de las nuevas ayudas de fondos FEDER articuladas por las Cámaras de Comercio españolas, en aquel momento las ayudas articuladas por el IGAPE (Instituto Galego de Promoción Económica), contemplaban la subvención a fondo perdido de inversiones en Hardware o Software hasta porcentajes bastante aceptables (55%), factor que potenciaba el punto anterior de esta lista como peso en la decisión final.
  • Falta de cultura de “Nube”. Al contrario que actualmente, cuando muchas personas emplean aplicación en la red (Gmail, GDocs, almacenamiento on-line, redes sociales, etc.), en 2001 no existía una cultura de nube, en el sentido en que los usuarios de Internet estábamos más acostumbradas a almacenar todo en soportes físicos (CD, DVD, nuestro PC, etc).

En resumen, se puede concluir que aquel “no era el momento” para el “Cloud Computing” en lo que se refiere a ERPs. Pero, ¿es ahora el momento?

Las iniciativas relacionadas con el SaaS (Software as a Service), entre ellas una con corazón Gallego (Imatia) proliferan en un mercado en que muchos usuarios estamos concienciados en que la información que está en Internet puede estarlo de forma segura sin comprometer nuestra privacidad, y realmente el concepto aporta infinidad de ventajas:

  • Bajos (o nulos) costes de instalación e implementación.
  • Costes de consultoría y adaptación más controlados.
  • Velocidades de conexión más elevadas.
  • Mayor cultura de empresarios y usuarios acerca del concepto “Nube”
  • Rapidez de despliegue de nuevos puestos.
  • Facilidad para el trabajo desde múltiples ubicaciones (delegaciones) o soportes (móbiles, PDAs, etc.)
  • Forma de Pago muy asumible, y costes controlados.
  • Costes de cambio de proveedor marginales.

Con este escenario económico y tecnológico, ¿qué opinaís vosotros, será esta la definitiva?


¿Son malas las redes sociales?

En las últimas fechas, al amparo del crecimiento exponencial de audiencia de las redes sociales más populares en nuestro país (Facebook, Tuenti y Twitter), compruebo que cada vez es más frecuente encontrar noticias, foros, jornadas o congresos que se ofrecen a darnos las claves para proteger a nuestro hijos de los potenciales peligros de Internet.

En su día comenté en este blog lo que opino al respecto del buen o mal uso que nuestros hijos pueden hacer de las redes sociales, pero empiezo a pensar que los reiterados llamamientos están orquestados con uno o los dos de los siguientes objetivos:

  • crear pánico en los usuarios de redes sociales en particular.
  • demonizar Internet en general.

Si no, no me explico que puedan convocarse Cursos de “Como usar las Redes Sociales de forma segura“, o leer noticias en el periódico en las que una madre aterrorizada nos cuenta como su hijo se echó a perder “por culpa” de Tuenti, o incluso quienes relacionan casos como el de Marta Castillo con Internet.

¿Existe algún oculto interés por parte de los medios de comunicación en “demonizar” Internet para robarle cuota publicitaria y recuperar posiciones, o sencillamente nadie ha comprendido que es todo una cuestión de educación?


Las burbujas cuando explotan hacen Boom!

Con esto de la explosión de la Web 2.0 (horror!) y las redes sociales está ocurriendo lo mismo que cuando el boom de 2000 en Internet. Recuerdo que en 2000 las empresas eramos bombardeadas con la necesidad de tener una web para no quedarnos atrás en la carrera digital, y por supuesto, si era en Flash, mejor que mejor, por Dios! como vas a hacer una web en HTML así sin más, si SOMOS CAPACES DE HACER QUE SALGA TU LOGO DANDO VUELTAS en la página principal. El usuario estará encantado de esperar o darle a “Skip Intro” antes de entrar…Cómo se va a poner la competencia de celosa! Y ojito, que si no haces tu la web, ya la hará tu competencia, y se llevará todos tus clientes por moderno y molón.

Al abrigo de este argumento de medio pelo surgieron multitud de expertos, gurús, pelotazos, y todos ganaron mucho dinero cobrando burradas por un site (que se presupuestaba por nº de páginas, que gracia). Luego esas webs evidentemente ni servían para nada, ni tenían un imán mágico para atraer clientes. Simplemente habría casos en los que Internet era un buen canal de comunicación y casos en los que no.

Ahora pasa lo mismo pero con las redes sociales. Desde que se ha generalizo el uso de redes sociales y ya hasta mi abuelo sabe qué es Facebook, han surgido si cabe más expertos, gurus, siglas, etc que en el boom del 2000, que vienen a decir que tienes que estar en todas las redes sociales del universo, tener cuenta en Twitter, un SMO, un SMM, un ABS, un PPS, o nosequé narices de siglas que vienen a querer decir lo mismo: TE VAMOS A CHULEAR 3.000 POR UNA PÁGINA EN FLASH. Ah! Bueno, eso era antes, pero el resultado es el mismo.

Que no se me entienda mal, porque sí considero que es necesario estar en algunos casos y de modos concretos. Para los que estén pensando si necesitan estar o no estar: INTERNET ES EL MEDIO, NO EL FIN. No quememos más tierra, no vaya a ser que explote la burbuja y todos con ella.


Yo pago por mi música, qué pasa?

Después de semanas de dar la lata con las descargas legales o ilegales, nombramiento de nueva ministra de por medio, intentos de los prescriptores digitales de medir su poder, y algunas sentencias judiciales, creo que ya se ha enfriado lo suficiente el temita como para aportar mi opinión.

Internet es muy práctico para compartir archivos, sí, y no hay que ponerle puertas al campo. Pero eso no quita que en el origen de la descarga de una película o un disco de forma ilegal haya un delito. Para aprovechar el magnífico medio que es Internet para el intercambio de archivos existen opciones de pago perfectamente válidas. Yo por ejemplo, sólo COMPRO música en iTunes, porque es más cómido, rápido, y lo descargo directamente a mi teléfono, que es donde escucho la música. Pero PAGO por ella.

Internet es genial para compartir archivos, de forma legal también. Que la SGAE esté desfasada, o que las distribuidoras no quieran ver la evidencia no es justificación para cometer un delito. Comprad la música por Internet, y listo.

En cuanto al cine, está más complicado, pero bueno, todo se andará, si no me equivoco iTunes permitirá en breve comprar películas. Tiempo al tiempo. Pero no me sean demagogos…


5 + 2 usos estúpidos (o no) de Twitter

Llevo al menos unos 3 meses experimentando con Twitter, y lo que al principio consideré que era una chorrada como un pino, me ha acabado por enganchar, lo reconozco.

El nivel de frikismo es tal que a menudo se me ocurren utilidades bastantes estúpidas (o no) para la herramienta, y las quiero compartir con vosotros, entre otras cosas porque debido a la cercanía de la Semana Santa, no he tenido demasiado tiempo para postear nada más interesante.

  1. Para hacer el pedido en los restaurantes. El restaurante tendría una sola cuenta de Twitter, cada mesa un código y podrías hacer el pedido sin esperar por un camarero, simplemente twitteando tu comanda precedida de tu código de mesa. Mola, eh?
  2. Para seguir acontecimientos deportivos. Un carrousel deportivo por Twitter. De hecho algunas webs como Marca ya tienen un sistema similar para seguir partidos de ténis, fútbol, etc. ¿Para qué inventar la rueda? Ejemplo: @formula1tv
  3. Para seguir las elecciones. Sondeos, encuestas, escaños. Más inmediato imposible.
  4. Para los turnos de preguntas o mesas redondas de ponencias. Cada persona interesada twittea su pregunta y el ponente va contestando a todas o las que considere más relevantes.
  5. Para avisar de la colocación de radares. El otro día me cruce con un coche radar montando un radar en Vigo y lo twitteé. Si todos hiciéramos lo mismo, podríamos estar más prevenidos.
  6. Para predicciones metereológicas. Que hoy me toca ir a Murcia, pues me conecto a @eltiempo_murcia y sé lo que me espera.
  7. Para “bombear” un mensaje del estilo “pásalo”. Lo que en 2004 consiguieron los SMS ahora lo pueden mover con fuerza millones de twitteros. De hecho a la nueva menestra de cultura le están “bombeando” a gusto.

¿Se os ocurren más usos estúpidos (o no) para esta herramienta?


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