Marketing y tecnologías
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Discursos políticos sacados de Google

El otro día se levantó una polémica bastante irrisoria en el entorno de Izquierda Unida por un discurso pronunciado por su coordinador general Cayo Lara en el que alababan la capacidad profética de Karl Marx, citando un extracto de “El Capital“, que decía así:

Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados.

Lo gracioso es que después de alguna que otra duda de que el texto fuese cierto (la palabra tecnología en 1867 no suena muy natural, ¿no?), Cayo Lara reconoció que el discurso había llegado a sus manos ya redactado, dando por hecho que sus fuentes estaban contrastadas, y que a su vez la persona encargada de preparar el discurso había obtenido la cita de El Capital “de Internet“.

Al parecer la supuesta cita era falsa, y circulaba por Internet hacía tiempo, incluso el diario The Atlantic la había destapado en el mes de Enero, pero nadie se percató de ello en el equipo de Lara.

Aparte de la gracia que me provoca la situación bochornosa del momento álgido del discurso, donde se jaleaba la cita al grito de “Ya lo dijimos hace 142 años!!“, la situación reabre un viejo debate, acerca del gran problema de la información hallada en Internet: Nada está contrastado. Cualquiera puede (como yo) abrir un blog, o una página y agregar información al saco de la red, sin ningún tipo de filtro, lo cual es ABSOLUTAMENTE necesario que se mantenga así, por la propia naturaleza de la red.

Sin embargo, la facilidad de obtener la información rápidamente no debe nunca sustituir a un buen trabajo de documentación posterior, que contraste (en este caso) al menos, si la cita proviene del libro del que dice provenir, ¿no opináis lo mismo?


Google te ayuda: pon un canonical en tu vida

Se ha anunciado en el Blog de Webmasters en Inglés de Google una nueva funcionalidad bastante interesante en relación con la gestión de contenido duplicado. Los que tenemos proyectos de webs con muchas páginas solemos encontrarnos con que tenemos páginas cuyo contenido es el mismo, pero cuya URL difiere (parámetros de sesión, ordenacion, links erróneos, reescrituras de URL defectuosas, etc).

Pues para ayudarnos a indicarle a Google qué versión de una página es la correcta, los chicos del buscador se han sacado de la manga un etiqueta HTML: “canonical“, que se emplea, por ejemplo, de la siguiente manera:

<link rel=”canonical” href=”http://www.ejemplo.com/index.php”>

Añadiendo esta etiqueta a la cabecera (<head>) de una página con contenido igual o muy similar al de la página “canónica”, le estamos indicando a Google, en casos de contenido duplicado, cuál es la página que prevalece.

Esto resuelve un aspecto que preocupa a muchos SEO de todo el mundo, dado que el contenido duplicado (a pesar de lo que diga Google) constituye un verdadero quebradero de cabeza al ser penalizado en sus rankings por parte del buscador.

Notas con respecto a la etiqueta canonical:

  1. Solo permite indicar URLs dentro del mismo dominio.
  2. No sustituye a las redirecciones 301, que siguen teniendo su utilidad.
  3. No “agrupa” el contenido de las páginas referidas (no lo uséis para indicar cuál es la primera página de un grupo de datos paginados), si no que transfiere el PageRank e historial de enlaces de las páginas duplicadas a la “canónica”.
  4. Es lícito incluir la etiqueta “canonical” en la página canónica, es decir, referenciándose a si misma (menos mal, porque sino, a efectos de logística de implementación en sitios dinámicos, podía ser un jaleo)
  5. Vale para todos los buscadores (otra cosa es que tenga implementado algún evento al reconocer la etiqueta o no)

Yo ya lo he implementado en algún proyecto, os iré contando si verdaderamente supone un cambio en cuanto a la gestión del contenido duplicado o no.


Regreso al pasado: organización de información

Leyendo un post de Enrique Dans en el que hace referencia a Ping.fm no puedo evitar establecer un paralelismo inconscientemente entre el actual boom de las redes sociales y lo que en su día fue el boom de la organización de la información.

Actualmente las redes sociales cuentan con cada vez más usuarios y los que las usamos solemos estar en más de una (Facebook, LinkedIn, Xing, Twitter, etc), y todas ellas nos permiten introducir nuestro estado, fotos, intereses, o aspiraciones personales o profesionales.

Esto genera sin duda un exceso de sitios donde albergar la misma información, o al menos subcontunjos de nuestra información vital, dado que todos tenemos una vida interesantísima, pero, oiga, llega un momento que ya no tenemos más que contar, o lo que tenemos que contar no nos apetece contarlo en 7 webs diferentes.

Esta situación se da en todo nuevo mercado/producto, y suele ser sucedida por dos acontecimientos, antes o después, en el ciclo de vida del mismo:

  • Exterminación de los proveedores de servicios menos competitivos.
  • Concentración de los actores del mercado restantes.

No puedo evitar establecer en ese sentido cierto paralelismo entre este auge por las redes sociales y el “caso” Google a principios de la decada de 2000 (y hay cientos de ejemplos más en todos los sectores económicos, pero me ciño a este por compartir medio “cibernético”): Me explico: inicialmente la organización y localización de la información en la web se realizaba a través de directorios, como era el caso de Yahoo!, y buscadores “temáticos”, bien por su localización geográfica (Ozu, Terra, etc) o por su enfoque.

La evidente ineficiencia y duplicidad de esta forma de organizar y consultar los contenidos de la red fue suficiente para forzar las dos fases comentadas anteriormente:

  • Los buscadores y directorios que tenían menos webs indexadas, o cuya tecnología no era suficientemente rápida o efectiva fueron exterminados directamente por el mercado (ozu, ole, etc)
  • Se produjeron movimientos de concentración de empresas, que, mediante adquisiciones más o menos amistosas, redujeron el mercado a una élite de actores: Google, Yahoo, MSN (ahora Live) y quizás alguno más, que, con el tiempo, terminó engullido por el efecto del primer punto.

Entre los dos pasos, incluso hubo un hito intermedio, protagonizado por los “metabuscadores“, que eran webs (o incluso software instalable en el PC, como era el caso de Navegalis-perdón si no es exactamente el nombre, pero no lo recuerdo del todo y no he conseguido encontrar información al respecto, ni en Archive.org) cuya función era “buscar en los buscadores”. Interesante, pero entonces, apareció Google, y se creó un nuevo mercado. Todavía recuerdo que la primera vez que me hablaron de Google me comentaron que era un nuevo “metabuscador”, pero que era mejor de lo que nunca habíamos visto, y además daba los resultados en menos de 1 segundo!

La creación de software como Ping.fm es equiparable (con la lógica diferencia de 10 años de evolución tecnológica) con la aparición de los metabuscadores, lo que nos sitúa en un paso intermedio entre la exterminación de redes sociales no eficientes y la concentración de las restantes.

De hecho ya ha habido movimientos de concentración (Xing->Neurona, etc) y estimo que no tardaremos en tener noticias en relación a Facebook o LinkedIn adquiriendo nuevas redes sociales más pequeñas o fuertemente localizadas por país (o incluso servicios complementarios o accesorios como Twitter) para intentar ganar tamaño y base de datos de usuarios para seguir estando ahí dentro de 10 años más.

Porque la verdadera pregunta es ¿cuántas redes sociales tienen cabida en el mercado? Mi opinión es que acabará quedando una generalista (ocio) y otra profesional (networking), que son el reflejo de las 2 principales motivaciones que pueden llevar a un usuario a darse de alta y realmente obtener réditos de su participación (2.0 no es una moda, amigos, es una herramienta) en ellas. Pero como todas las opiniones son más que válidas, ¿qué opináis vosotros?


¿Google con baja autoestima?

Estas han sido las semanas Google. Por alguna razón, alguien ha decidido condensar todas las presentaciones de nuevos productos en muy pocos días, lo que, unido al hecho de que todo lo que lleve la palabra Google es noticia, ha conseguido que la compañía de Montain View esté en boca de todos unos días (aún más).

El 28 de Enero se presentó la nueva funcionalidad de Gmail, que nos permite acceder al correo mientras no estamos conectados a Internet.

El Martes día 3 de Febrero anunciaron la nueva versión de Google Earth que permite explorar los fondos marinos.

El mismo día presentan el producto Google Latitude, que permite geolocalizarte a tí, y a todas las personas que tengan habilitado el servicio, con la finalidad de que puedas saber donde están tus amigos en todo momento. El producto, además de levantar algunas ampollas, no es ninguna novedad, dado que había previamente multitud de opciones (incluso para iPhone en la Apps Store) con la misma funcionalidad. Otra vez un intento de echar a la competencia del mercado (¿o saldrá mal, como Google Lively?)

Finalmente, el día 5 de Febrero, se anuncia, con carácter más local, la incorporación del idioma Gallego al traductor de Google. Que por cierto, no os perdáis las traducciones que hace: http://translate.google.com/translate_t?hl=es#gl|es|corre%20carmela%20que%20chove

Me pregunto a que puede responder tal ansia de presentación de nuevos productos de forma tan concentrada. ¿Baja autoestima, temor ante movimientos de la competencia, o ruido para silenciar las voces disonantes tras los anuncios de despidos?


¿El fin de los SEO tal y como los conocemos?

Esta tarde mientras comprobaba posiciones de búsqueda de algunas palabras clave de mis proyectos, me encontré con una grata sorpresa: había llegado a la primera posición en un proyecto en el que llevo un par de meses en la tercera posición de resultados en Google.

No es que la conversión o el tráfico varíen mucho a igualdad de palabras clave entre un Top3 y un Top1 (por expreiencia), pero siempre está esa pequeña punzadita de orgullo de ser el primero.

Sin embargo, advertí que Google estaba mostrándome un texto que hasta entonces nunca había visto. Un texto que decía, en la esquina superior derecha de los resultados: “Personalizados en función de tu historial web“. Me di cuenta entonces, que tenía sesión iniciada con mi cuenta de Google, la que me da acceso a servicios como Gmail, Analytics, Adwords, etc. Inmediatamente cerré la sesión, volví a hacer la búsqueda, y los resultados volvieron a su lugar original: mi web estaba de tercera.

Al parecer, Google ha estado almacenando mi historial de navegación y mis patrones de búsqueda a través de la opción “Historial Web” de mi cuenta, que (confieso que lo desconocía), estaba activada desde el año 2006.

El funcionamiento es sencillo: Google ha decidido por mí qué resultados de búsqueda me pueden interesar más de los que están en sus índices, en base a mi patrón de conducta pasada. Nada que no hagan las tan despreciadas cookies a nivel de una página Web individual, y con alguna que otra limitación más (navegadores sobre todo).

La verdad es que como planteamiento de base, es bastante razonable, y seguramente, con lo que sabe de mí, será capaz de ofrecerme exactamente lo que más posibilidades tenga de agradarme, ya sea mientras busco un viaje, un accesorio para mi iPhone, o dónde conseguir un empapelador, o cómo se llama la actriz que ganó ayer el Goya a la mejor actriz. Sencillamente, Google SABE que es lo que me conviene, o qué me ha funcionado mejor en el pasado.

Esta herramienta y el hecho de haberla sufrido por primera vez en mis carnes, evoca dos pensamientos:

  • El primero es sencillo: de momento mi primera reacción (e intuyo que la de mucha gente que se dé cuenta de que está siendo “observada” en sus conductas) ha sido desactivar la función de Historial Web. No tengo ningún argumento lógico, aplastante o no. No lo tengo. Pero oigan, no me gusta que Google esté guardando absolutamente todas las búsquedas que hago. Y no me malinterpretéis, que no soy de los que busca nada extraño, pero es que no me gusta. Llamadme neurótico si queréis.
  • El segundo sí es más racional: ¿Qué pasa con los profesionales del posicionamiento en buscadores (SEOs – Search Engine Optimizers)? Estos profesionales viven de mejorar, mediante acciones de optimización interna y promoción externa de una web, los rankings de sus clientes en los distintos buscadores (en España Google, no nos engañemos). Pero si los resultados de la misma búsqueda varían en función de quién los esté buscando, ¿cuál es la posición real de un criterio en un momento dado? ¿para quién o qué perfil de usuarios de Google tendré que optimizar mis páginas? ¿cómo sé realmente en qué posiciones aparezco para mi público objetivo? Podría significar, como el título de este post, “el fin de los SEO tal y como los conocemos”.

Y desde el punto de vista del cliente, ¿cómo es el cliente capaz de valorar las acciones llevadas a cabo por parte de su flamante SEO, sí este le dice que en su casa sale de primero y el cliente se ve de séptimo?

Si esta es la evolución, evidentemente mis apreciaciones pasarán de ser meros chascarrillos a preocupaciones reales para SEOs y clientes. En ese caso lo más seguro (y razonable) sería la evolución hacia un trabajo SEO valorado en función de objetivos, un paso más allá. Los clientes no exigirán aparecer de 1º por una búsqueda en concreto, o en el TOP 5 en su sector, etc, sino que deberían exigir tráfico cualificado.

Ejemplo práctico del responsable de la empresa “Feralla Martínez” hablando con su SEO:

Señor SEO, a mí me da igual salir de primero por la búsqueda “Ferralla económica de calidad en Murcia a precios excepcionales”, primero, porque no entiendo qué significa “longtail”, y segundo porque a pesar de aparecer primero por ese criterio en Google durante los últimos 4 meses, mis visitas y ratios de conversión siguen estando en los mismos niveles de hace 4 meses. Lo que quiero es que la gente que entre, compre, o se ponga en contacto conmigo.

Este ejemplo, que puede parecer un poco extremo, no creo sinceramente que esté lejos de la realidad si los resultados de búsqueda personalizados se convierten en standard. Además, realmente contribuiría a añadir mucho valor a una profesión que en mi opinión está sobrevalorada por el enorme desconocimiento que existe por parte del mundo empresarial acerca de la misma, campo abonado para la aparición de ejércitos de jetas profesionales que están haciendo el Agosto dejando tierra quemada a su paso.

Si la función del SEO pasa de ser conseguir una posición determinada en Google a ser el responsable de conseguir tráfico de calidad, que aporte alta conversión y valor a los objetivos marcados por la empresa cliente, a los SEO (a los buenos, claro, los macarras no sabrían ni por donde empezar) les quedan muchos años y mucho trabajo por delante. Pero si se dedican a garantizar una posición en Google a cualquier precio e independientemente de qué pasa después del click del usuario en el resultado, creo que puede ser un suicidio colectivo pero de los gordos.

Estaremos pendientes de los mensajitos de Google en la esquina superior derecha…


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