Estamos en crisis. Todos. Desde Afganhistan hasta Murcia. Desde hace tiempo y para largo. Administraciones y Empresas. Suenan las alarmas: las PYMES (95% del tejido industrial de España) se quedan sin pólizas de crédito o préstamos para financiar el pan nuestro de cada día: el circulante, amigos, que ya nos gustaría a todos ser Carrefour, pero la mayoría pagan antes de cobrar.
Los bancos aprietan el culo (permítaseme la expresión, pero es que los bancos últimamente me caen un poco mal), así que el fondo de rotación de las PYMES, como decimos en Galicia, se va al carallo. Las PYMES tienen varias opciones:
Desgraciadamente el 90% del 95% acaban eligiendo la puerta 4: lo que en las Escuelas de Negocios se llama “Aprieting the cinturoning”. Esta técnica consiste en:
Como resultado de esta técnica, las PYMES descubren:
Y digo yo: ¿Ese análisis no se debería de hacer siempre, con crisis o sin ella? Si en la PYME española ocurre, elevad la chorrada de análisis a nivel de Ministerio, o multinacional. Miedo me da pensar el margen de mejora y sobre todo el de derroche.
En todo ello subyace (no se me sulfuren, hay excepciones) un mal endémico de este país. Cuando las cosas van bien, no miramos el bolsillo, pero cuando van mal…resultado: la dolorosa puerta 4, que genera muchos parados cada día.
Real como la vida misma. A mi me ha ocurrido. La puerta cuatro es la salida más fácil y además te permite sacar a paseo toda la mala leche acumulada por la mala gestión (del jefe), contra todas aquellos que no tiene culpa de nada (han hecho lo que les han dejado). Pero desgraciadamente, no hay muchas alternativas, como señalas en tu nota. ¿Que tal la agrupación de empresas, el cooperativismo, las utes, la venta pura y dura, la búsqueda de sinergias con otros operadores del mercado, algo en definitiva más institucional y menos parche individual?. Una cosa es cierta, como decía un amigo mio: “Intelectus apretatus discurre que rabia” O sa, en tiempos de crisis hay que usar el magín.