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La seguridad en Internet: cuestión de educación

En las últimas semanas y a raiz del desgraciado suceso ocurrido en Sevilla en el que fue asesinada Marta del Castillo, se están pronunciando en prensa, revistas, y conversaciones que he tenido, algunas voces que se alzan para pedir protección para nuestros hijos en Internet, presentándonos la red como una especie de macro-burdel, donde lo único bueno que se puede encontrar es pornografía, pederastas, y pervertidos que se hacen pasar por jovencitas en las redes sociales de moda.

El problema en la mayor parte de las opiniones que he leído y escuchado, es el desconocimiento. Internet no es malo per se, simplemente es un medio de comunicación, una puerta abierta a la comunicación entre personas, como la puerta que hay al salir de tu casa, solo que todo está más cerca. Pero detrás hay personas, como en la calle. Buenas y malas, sí, pero igual que en la calle. ¿Es más peligroso Internet para nuestros hijos que un bar de copas, o un parque, o una calle oscura?

En ambos casos nos encontramos peligros, y los que somos padres nos afanamos en enseñar a nuestros hijos como actuar ante determinadas situaciones, para que puedan reaccionar en consecuencia y estar libres de peligros o malas influencias. Educamos a nuestros hijos para que no hablen con extraños, o no se metan en un coche que no conocen, o que digan gracias o por favor, y todas estas lecciones formarán parte de su vida y su forma de entender las relaciones entre personas.

Para protegerlos de los peligros que habitan en Internet (que los hay), la solución desde mi punto de vista no es la prohibición, ni la demonización del medio de comunicación entre personas, sino la educación, para que sepan emplearlo con inteligencia y criterio.

Los tiempos evolucionan, y debemos ser conscientes de que para nuestros hijos, Internet no será un invento, o una novedad tecnológica, sino algo que estará ahí desde que nazcan. Ya no se puede hablar de analfabetismo digital con la generación que viene. Si antes les enseñábamos que no deben aceptar caramelos de extraños, ahora además debemos enseñarles a que no agregen en su red social preferida a nadie que no conozcan también físicamente.

En definitiva, en mi opinión se trata de un problema de educación. El problema surge cuando el educador desconoce el medio, lo cual genera miedo, y en consecuencia, prohibición. ¿Quizás debieran ser los hijos quienes educasen a los padres en cómo emplear Internet?

Edito: hoy 13 de Marzo, Enrique Dans publica una reflexión de Stephen Fry acerca del control en Internet que le va al pelo a esta entrada. No puedo estar más de acuerdo con la exposición.

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