Si George Orwell levantara cabeza, quizá descubriese que su Gran Hermano de ficción de su novela 1984 (lectura muy recomendable, por cierto) es cada vez más real, en forma de multinacional tecnológica de nombre Google Inc.
Lo que comenzó como un proyecto de búsqueda de información interna en la Universidad de Stanford en 1995 se ha convertido en una corporación empresarial con números impresionantes en muchas magnitudes: número de empleados, facturación, inversión en I+D, eficiencia energética, etc.
El modelo de negocio seguido por la compañía ha sido sencillo y creo que se puede resumir en una sensación que experimentamos los que empleamos sus herramientas: Google nos ha dado gratis productos y servicios por los que estaríamos dispuestos a pagar. Puede sonar atrevido, pero plantearoslo: si Google decidiese que nos cobra 5 € al mes (por ejemplo) por usar Gmail hagámonos todos la pregunta: ¿los pagaría?. Yo sí, desde luego.
Con este modelo de negocio, la publicidad se convierte en el principal ingreso de explotación, y en un país como España con una cuota de mercado del 99% de las búsquedas en Internet, los anunciantes lo tienen claro a la hora de elegir. Este modelo de gratuidad, que algunos han apuntado como tendencia de futuro, ha conseguido también dejar en la cuneta a aquellos que no lo han entendido o no han sabido o querido adaptarse a tiempo.
¿Debemos de empezar a preocuparnos? Me explico: ¿qué sabe Google de nosotros? ¿quién no emplea al menos una o dos de sus herramientas en su uso habitual de Internet? No hay que ser usuario avanzado de Internet para al menos usar:
Y si ya eres profesional, se amplia el abanico:
Pensemos por un momento que los chicos de Google no son tan majos, guapos y ricos, y de repente se dedican a “fisgar” en sus bases de datos. Podrían llegar a saber de nosotros:
Inquietante, verdad?