Hace tiempo que le debo un pequeño favor a Remember the Milk, el software que utilizo para aplicar mi sistema GTD particular. Se lo debo porque desde que empecé a utilizarlo, allá por Julio de 2010, me ha servido para conseguir organizarme con eficacia.
Lo más importante ya no es la organización en sí misma, sino que el hecho de estar mejor organizado ha hecho posible que pueda hacer más tareas con el mismo tiempo disponible. Lo que viene siendo una definición de libro de aumento de productividad.
Desde que lo comencé a utilizar he probado otros, pero ninguno me ha convencido como para cambiarme. Wünderlist ha sido el que más cerca ha estado, pero la espectacular interfaz no ha sido suficiente para compensar su sorprendente falta de funcionalidades básicas, como la de poner horas a las tareas.
Mucha gente me ha hablado de Evernote, al cual le he dado más de una oportunidad, sin embargo para mí es una buena herramienta para la fase de “Captura”, pero no para gestionar el sistema GTD completo. Y Things parece que está muy bien, pero está reservado a usuarios de Mac.
RTM es un sistema potente, aunque solo uso una parte. Sigo GTD como sistema de trabajo, pero no de forma estricta. Digamos que lo he personalizado a mi gusto, para evitar que el propio sistema acabe conmigo, y porque hay aspectos del mismo que no comparto.
Pensad que en el momento en que se escribió Getting Things Done (2003), muchas de las herramientas con las que hoy en día contamos no existían, y esas herramientas facilitan mucho determinadas tareas del sistema, y las simplifican.
Para utilizar RTM como gestor GTD, me he creado una serie de etiquetas que simbolizan cada fase del proceso GTD:
Con la funcionalidad de poder guardar cada búsqueda como una lista, me he creado tantas listas como etiquetas, de tal manera que mi RTM es una versión digital completa del sistema físico de bandejas que tengo en mi despacho. Así, tengo la lista “next actions” que me muestra automáticamente todas las tareas que tienen asignadas la etiqueta na, o una lista “en espera”, que me muestra aquellas marcadas con la etiqueta #wait.
Además, me he creado algunas etiquetas adicionales, como #calendario, que me ayuda a ver de un plumazo las citas que tengo anotadas (una de las pegas del sistema GTD es supone que debes llevar una agenda por un lado y tu sistema por otro, de esta manera los he fusionado).
En lo que respecta a la gestión de ubicaciones, me he creado una etiqueta #@entransito, que consulto siempre que tengo que salir de la oficina, para ver recados que tengo pendientes de hacer. (RTM contempla de forma nativa las ubicaciones, de tal manera que puedes asignar tareas a una ubicación concreta con sus coordenadas, y después consultar desde tu móvil, por ejemplo, tareas que tienes que hacer cerca de donde estás en ese momento. Sin embargo no la uso porque no me hace falta llegar a tanto nivel de detalle.)
Por último, y siguiendo el sabio consejo del amigo David Allen acerca de tareas que se pueden hacer en tiempos muertos, he creado las etiquetas #llamadas y #mail, que consulto siempre que tengo algún rato libre, para ver llamadas o emails que puedo enviar mientras espero una reunión, o voy en el coche.
A partir de ahí, las combinaciones son muchas. Por ejemplo la lista de Next Actions la tengo separada en 2 listas: una para las siguientes acciones con fecha (eventos o tareas que vencen en una fecha determinada y además requieren de mi atención) y otra sin fecha (tareas que tengo que hacer en cuanto me sea posible, pero no tienen una fecha de vencimiento). Esta división me ayuda por ejemplo, a separar lo que verdaderamente es importante, de las acciones que sí tengo que hacer pero no necesariamente en este momento.
Hay varias razones por las que Remeber The Milk es mi gestor GTD de referencia:
En conclusión, muy recomendable herramientas si usáis GTD como sistema de trabajo y necesitáis consultar o “capturar” tareas desde cualquier parte y rápidamente. Al menos, a mí me ha ayudado a completar, a día de hoy y desde que comencé a utilizarlo, 2.801 tareas.
¿Alguno usáis RTM para vuestro sistema GTD? ¿Algún otro que os haya gustado más?
Al hilo de la incesante generación de contenidos últimamente acerca del Cloud Computing, o “aplicaciones en la nube”, me sumo aportando la reflexión que da título a este post.
En el año 2001, en mi época como consultor funcional de ERPs, la máxima innovación en el sector era la presentación de ERPs en modelo ASP (application service provider), es decir, en vez de comprarte carísimos servidores (y en la época lo eran), pagar la instalación y mantenimiento de sistemas y software, podías “alquilar” por un cuota mes/usuario, la utilización de un ERP.
El primero (o no, la menos el primero que yo recuerde) en llevarse el gato al agua en lo que se refiere a posicionamiento en la mente de las empresas, fue Baan, compañía holandesa con ERP del mismo nombre, orientado a un cliente medio-grande, con procesos algo complejos.
Conjuntamente con la sueca Telia, ofrecían acceso a e-Baan por cuotas mensuales bastante económicas, incluyendo la adaptación del sistema a las necesidades del cliente.
Este y otros intentos, al menos en mi conocimiento del mercado en Galicia, fracasaron estrepitosamente. Razones puede haber varias, pero yo lo achaco a:
En resumen, se puede concluir que aquel “no era el momento” para el “Cloud Computing” en lo que se refiere a ERPs. Pero, ¿es ahora el momento?
Las iniciativas relacionadas con el SaaS (Software as a Service), entre ellas una con corazón Gallego (Imatia) proliferan en un mercado en que muchos usuarios estamos concienciados en que la información que está en Internet puede estarlo de forma segura sin comprometer nuestra privacidad, y realmente el concepto aporta infinidad de ventajas:
Con este escenario económico y tecnológico, ¿qué opinaís vosotros, será esta la definitiva?
Como sabréis los que leéis el blog con asiduidad, tengo un iPhone (sí, soy esclavo de Movistar al menos 2 años) desde hace unos 6 meses. La experiencia como usuario no puede ser mejor, más que por todas las consabidas ventajas del terminal, por que se trata de un dispositivo en constante evolución, gracias a las muchísimas aplicaciones que cada día se publican en el AppStore de Apple.
Gracias a estas aplicaciones, el iPhone ya no es solo un movil-con-iPod-iTunes-y-3G, si no que se convierte en una herramienta de productividad/ocio espectacular. Dado que cuenta con un procesador interno más potente que, por ejemplo, el de una PSP, el que quiera el móvil para jugar, se conecta a la AppStore y se descarga los juegos que quiera, a unos precios que van desde 0 € hasta (el más caro que he visto yo, uno de Ferrari, una excepción) 7,99 €.
El que quiera el iPhone como una herramienta de productividad u ocio no de juegos (como es mi caso), también está de enhorabuena, porque te puedes encontrar aplicaciones de todo tipo, yo por ejemplo he descargado:
Hay miles de aplicaciones más que probar y descargar, y cada día son muchas las novedades. Como veis el iPhone es un terminal muy versátil (hasta hay aplicaciones que “convierten” el iPhone en un nivel, o en un pulsómetro) dado que se puede emplear para casi cualquier fin.
Quizás nos encontremos a medio plazo con que las empresas retomen la implementación de sistemas de gestión comercial o ruteros programados específicamente para móviles de nueva generación, toda vez que la “moda” de aplicaciones comerciales para PDAs está más que superada.
En cualquier caso, desde que tengo el iPhone me he dado cuenta de que cada vez dejo más veces el portátil en la oficina. Antes de tenerlo, era habitual que al menos 1 vez cada dos días me llevase el portátil a casa, y en muchas ocasiones era porque no me había dado tiempo a responder o leer algunos emails, o porque quería leer un par de documentos que tenía pendientes, o porque simplemente por si acaso, no fuera a ser que al llegar a casa tuviese que hacer algo relacionado con el trabajo.
Todas esas tareas las desempeño ahora con el iPhone, y me pregunto si no estaremos antes un punto de inflexión en las respectivas curvas de demanda de Móviles de nueva generación y portátiles, hasta tal punto que el portátil acabe siendo “fijo” y el móvil acabe siendo “PC portátil“.
Al menos en mi caso voy por ese camino. (O lo intento, dado que en cuanto a autonomía de batería queda mucho por mejorar…)
Ayer me descargué un programa del que había oído hablar y, la verdad no le dí la mayor importancia. Se trata de Spotify. No le di importancia porque las descripciones que había oído acerca de él me hacían concluir que se trataba de una emisora online de música, del estilo de Last.fm u otras similares, cuyo funcionamiento consiste en reproducir música de acuerdo a las preferencias musicales que tú previamente le indicas al programa.
Sin embargo, Spotify tiene un concepto rompedor: se trata de una aplicación de reproducción de música on line, sí, pero tú buscas exactamente la canción o artista que quieres escuchar, en un interfaz sencillo, rápido, y, porque no decirlo, muy similar al de iTunes.
Mi experiencia, después de 2 días enganchado, no puede ser mejor. Tanto que me pregunto si no estaremos ante una nueva revolución (otra más) en la forma en que podemos acceder y disfrutar de nuestra música: ¿Para qué descargarla, si ya me la ofrece Spotify on line, con un amplísimo catálogo y sin retardos?
Os recomiendo que lo probéis. Un detalle: de momento va por invitación, pero en este link podéis descargarlo y usarlo sin problemas: https://www.spotify.com/en/get-started/
Estas han sido las semanas Google. Por alguna razón, alguien ha decidido condensar todas las presentaciones de nuevos productos en muy pocos días, lo que, unido al hecho de que todo lo que lleve la palabra Google es noticia, ha conseguido que la compañía de Montain View esté en boca de todos unos días (aún más).
El 28 de Enero se presentó la nueva funcionalidad de Gmail, que nos permite acceder al correo mientras no estamos conectados a Internet.
El Martes día 3 de Febrero anunciaron la nueva versión de Google Earth que permite explorar los fondos marinos.
El mismo día presentan el producto Google Latitude, que permite geolocalizarte a tí, y a todas las personas que tengan habilitado el servicio, con la finalidad de que puedas saber donde están tus amigos en todo momento. El producto, además de levantar algunas ampollas, no es ninguna novedad, dado que había previamente multitud de opciones (incluso para iPhone en la Apps Store) con la misma funcionalidad. Otra vez un intento de echar a la competencia del mercado (¿o saldrá mal, como Google Lively?)
Finalmente, el día 5 de Febrero, se anuncia, con carácter más local, la incorporación del idioma Gallego al traductor de Google. Que por cierto, no os perdáis las traducciones que hace: http://translate.google.com/translate_t?hl=es#gl|es|corre%20carmela%20que%20chove
Me pregunto a que puede responder tal ansia de presentación de nuevos productos de forma tan concentrada. ¿Baja autoestima, temor ante movimientos de la competencia, o ruido para silenciar las voces disonantes tras los anuncios de despidos?