Al hilo de la incesante generación de contenidos últimamente acerca del Cloud Computing, o “aplicaciones en la nube”, me sumo aportando la reflexión que da título a este post.
En el año 2001, en mi época como consultor funcional de ERPs, la máxima innovación en el sector era la presentación de ERPs en modelo ASP (application service provider), es decir, en vez de comprarte carísimos servidores (y en la época lo eran), pagar la instalación y mantenimiento de sistemas y software, podías “alquilar” por un cuota mes/usuario, la utilización de un ERP.
El primero (o no, la menos el primero que yo recuerde) en llevarse el gato al agua en lo que se refiere a posicionamiento en la mente de las empresas, fue Baan, compañía holandesa con ERP del mismo nombre, orientado a un cliente medio-grande, con procesos algo complejos.
Conjuntamente con la sueca Telia, ofrecían acceso a e-Baan por cuotas mensuales bastante económicas, incluyendo la adaptación del sistema a las necesidades del cliente.
Este y otros intentos, al menos en mi conocimiento del mercado en Galicia, fracasaron estrepitosamente. Razones puede haber varias, pero yo lo achaco a:
En resumen, se puede concluir que aquel “no era el momento” para el “Cloud Computing” en lo que se refiere a ERPs. Pero, ¿es ahora el momento?
Las iniciativas relacionadas con el SaaS (Software as a Service), entre ellas una con corazón Gallego (Imatia) proliferan en un mercado en que muchos usuarios estamos concienciados en que la información que está en Internet puede estarlo de forma segura sin comprometer nuestra privacidad, y realmente el concepto aporta infinidad de ventajas:
Con este escenario económico y tecnológico, ¿qué opinaís vosotros, será esta la definitiva?
Como sabréis los que leéis el blog con asiduidad, tengo un iPhone (sí, soy esclavo de Movistar al menos 2 años) desde hace unos 6 meses. La experiencia como usuario no puede ser mejor, más que por todas las consabidas ventajas del terminal, por que se trata de un dispositivo en constante evolución, gracias a las muchísimas aplicaciones que cada día se publican en el AppStore de Apple.
Gracias a estas aplicaciones, el iPhone ya no es solo un movil-con-iPod-iTunes-y-3G, si no que se convierte en una herramienta de productividad/ocio espectacular. Dado que cuenta con un procesador interno más potente que, por ejemplo, el de una PSP, el que quiera el móvil para jugar, se conecta a la AppStore y se descarga los juegos que quiera, a unos precios que van desde 0 € hasta (el más caro que he visto yo, uno de Ferrari, una excepción) 7,99 €.
El que quiera el iPhone como una herramienta de productividad u ocio no de juegos (como es mi caso), también está de enhorabuena, porque te puedes encontrar aplicaciones de todo tipo, yo por ejemplo he descargado:
Hay miles de aplicaciones más que probar y descargar, y cada día son muchas las novedades. Como veis el iPhone es un terminal muy versátil (hasta hay aplicaciones que “convierten” el iPhone en un nivel, o en un pulsómetro) dado que se puede emplear para casi cualquier fin.
Quizás nos encontremos a medio plazo con que las empresas retomen la implementación de sistemas de gestión comercial o ruteros programados específicamente para móviles de nueva generación, toda vez que la “moda” de aplicaciones comerciales para PDAs está más que superada.
En cualquier caso, desde que tengo el iPhone me he dado cuenta de que cada vez dejo más veces el portátil en la oficina. Antes de tenerlo, era habitual que al menos 1 vez cada dos días me llevase el portátil a casa, y en muchas ocasiones era porque no me había dado tiempo a responder o leer algunos emails, o porque quería leer un par de documentos que tenía pendientes, o porque simplemente por si acaso, no fuera a ser que al llegar a casa tuviese que hacer algo relacionado con el trabajo.
Todas esas tareas las desempeño ahora con el iPhone, y me pregunto si no estaremos antes un punto de inflexión en las respectivas curvas de demanda de Móviles de nueva generación y portátiles, hasta tal punto que el portátil acabe siendo “fijo” y el móvil acabe siendo “PC portátil“.
Al menos en mi caso voy por ese camino. (O lo intento, dado que en cuanto a autonomía de batería queda mucho por mejorar…)
Ayer me descargué un programa del que había oído hablar y, la verdad no le dí la mayor importancia. Se trata de Spotify. No le di importancia porque las descripciones que había oído acerca de él me hacían concluir que se trataba de una emisora online de música, del estilo de Last.fm u otras similares, cuyo funcionamiento consiste en reproducir música de acuerdo a las preferencias musicales que tú previamente le indicas al programa.
Sin embargo, Spotify tiene un concepto rompedor: se trata de una aplicación de reproducción de música on line, sí, pero tú buscas exactamente la canción o artista que quieres escuchar, en un interfaz sencillo, rápido, y, porque no decirlo, muy similar al de iTunes.
Mi experiencia, después de 2 días enganchado, no puede ser mejor. Tanto que me pregunto si no estaremos ante una nueva revolución (otra más) en la forma en que podemos acceder y disfrutar de nuestra música: ¿Para qué descargarla, si ya me la ofrece Spotify on line, con un amplísimo catálogo y sin retardos?
Os recomiendo que lo probéis. Un detalle: de momento va por invitación, pero en este link podéis descargarlo y usarlo sin problemas: https://www.spotify.com/en/get-started/
Estas han sido las semanas Google. Por alguna razón, alguien ha decidido condensar todas las presentaciones de nuevos productos en muy pocos días, lo que, unido al hecho de que todo lo que lleve la palabra Google es noticia, ha conseguido que la compañía de Montain View esté en boca de todos unos días (aún más).
El 28 de Enero se presentó la nueva funcionalidad de Gmail, que nos permite acceder al correo mientras no estamos conectados a Internet.
El Martes día 3 de Febrero anunciaron la nueva versión de Google Earth que permite explorar los fondos marinos.
El mismo día presentan el producto Google Latitude, que permite geolocalizarte a tí, y a todas las personas que tengan habilitado el servicio, con la finalidad de que puedas saber donde están tus amigos en todo momento. El producto, además de levantar algunas ampollas, no es ninguna novedad, dado que había previamente multitud de opciones (incluso para iPhone en la Apps Store) con la misma funcionalidad. Otra vez un intento de echar a la competencia del mercado (¿o saldrá mal, como Google Lively?)
Finalmente, el día 5 de Febrero, se anuncia, con carácter más local, la incorporación del idioma Gallego al traductor de Google. Que por cierto, no os perdáis las traducciones que hace: http://translate.google.com/translate_t?hl=es#gl|es|corre%20carmela%20que%20chove
Me pregunto a que puede responder tal ansia de presentación de nuevos productos de forma tan concentrada. ¿Baja autoestima, temor ante movimientos de la competencia, o ruido para silenciar las voces disonantes tras los anuncios de despidos?
El pasado lunes, viendo CSI New York, me llamó la atención la frase que dá título a este post. La pronuncia uno de los CSI, mientras le explica al sospechoso de asesinato que le han pillado gracias a uno de esos programitas fantásticos que aparecen en la serie y que parecen de ciencia ficción. Pues bien, esta vez, el programita existe.
Se llama Photosynth y es de Microsoft (a través de su Live Labs, donde han desarrollado también Seadragon). Consiste en un software que permite distribuir en 3D fotografías que hayamos tomado, dándoles una apariencia de conjunto, y permitiéndonos navegar a través de ellas de una forma bastante espectacular.
Para disfrutarlo solo tenéis que entrar en la página del producto y empezar a navegar por los “synths” creados por los usuarios. También podéis crear los vuestros propios, pero ojo, todos son subidos a la página de Photosynth.
Os dejo un ejemplo espectacular: http://photosynth.net/view.aspx?cid=7baa4f1a-893d-4e15-b6e6-526399e2752a
¿Cuántas veces nos habremos preguntado quién canta una canción que suena en la radio, o en un anuncio en la televisión? O a lo mejor lo que queremos saber cómo se llama para ir corriendo a nuestra tienda de discos habitual a comprar el CD (…). Pues existe un software llamado Shazam que nos da todas las respuestas.
Se trata de una amplísima base de datos de canciones (6 millones según la fuente) , en la que puedes localizar una canción concreta enviando un fragmento de audio de la misma. El servicio busca ese fragmento de audio en la base de datos, y te dice EXACTAMENTE (comprobado en muchas ocasiones) el artista, disco, nombre de la canción, año, fechas de la gira de este año, y enlaces a iTunes para comprar la canción y a youtube por si quieres ver el vídeo.
En el Reino Unido funciona ya desde hace algún tiempo a través del envío de SMS con el móvil, mientras que en España lo podemos disfrutar de momento sólo en el iPhone y IPod Touch (recientemente añadido) de Apple (es donde lo uso yo), y (cuando llegue) en el sistema operativo para móviles Android de Google.
La verdad es que es un programa muy recomendable, sobre todo para los que nos gusta la música. En mi caso particular, TODAS las veces que lo he utilizado me ha encontrado la canción, y ¡en menos de 10 segundos!
Esta disponible para descarga gratuita en el Apps Store desde el iPhone o en el Apple Store (enlace directo a iTunes Store) desde el PC o Mac.
Leo con gran alegría este domingo en el suplemento de Mercados de El País, que la ONCE, a través de la Corporación Empresarial ONCE (CEOSA), ha adquirido el 15% de la compañía británica de software Medalytix. La noticia me resulta agradable por varios factores:
La inversión es de 800.000 euros, y el software en cuestión se llama iGrading. El funcionamiento es sencillo, consiste en obtener una imagen del ojo del paciente, enviarla por Internet a los servidores de la empresa, donde se obra la magia, y el software analiza dicha imagen para determinar si existe riesgo de desarrollar ceguera. Todo ello con una eficacia del 99,98%.
El mercado existe y desgraciadamente crece, y al parecer este producto cuenta con un prometedor futuro. Magnífico ejemplo el que da la ONCE arriesgando al invertir en Tecnologias para mejorar las vidas de todos.